"Candy Factory": el regreso del 'ingeniero'
Genesis P-Orridge y Eric Heist
Lidia Meras
The Centre of Attention
Londres, mayo 2001

'The Centre of Attention', una diminuta galería del east end londinense acaba de clausurar el último trabajo de Genesis P-Orridge, performancer, músico y actual gurú del ciberespacio. Voluntariamente exilado a EEUU, ha regresado a su país natal, Reino Unido, con propuestas que no desmerecen la trayectoria que ha mantenido desde hace tres décadas.

La extensa carrera en el ámbito artístico del que se hace llamar "ingeniero cultural" comenzó en el verano de 1969, fecha en que fundó 'COUM Transmissions', una serie de instalaciones y body art radical con el que recorrió Europa. La exhibición, que contó con la participación en Milán de 'Gilbert & George', incluía el Museo de Bellas Artes de Bruselas, el Museo de Arte Moderno de París y la Hayward Gallery de Londres. El contenido socialmente provocador y la transgresión sexual de las sucesivas muestras culminaron con la controvertida exposición "Prostitution" en el ICA londinense en octubre de 1976. El Parlamento británico vio en ella una grave ofensa a la institución monárquica y se habló entonces de retenerle el pasaporte.

A pesar de la publicidad extra generada por este incidente, Genesis decidió concentrar sus fuerzas en otro proyecto de índole distinta: 'Throbbing Gristle', el primer grupo considerado "industrial" (término acuñado para definir este nuevo sonido a sugerencia de su colaborador y amigo Monte Cazazza). La música industrial nació en Inglaterra a finales de los setenta próxima al movimiento punk, en un intento de escapar de la desalentadora dirección que el rock, según algunos, estaba tomando. Ira, depresión, odio, violencia, anti-establishment y drogas son algunos de sus contenidos fundamentales. Además de las primeras andanzas de 'Throbbing Gristle', el sello 'Industrial Records' lanzó al mercado material de Cazazza, 'Cabaret Voltaire', Clock DVA' y del mismísimo William S. Burroughs, amigo de Genesis P-Orridge, con quien había mantenido correspondencia desde 1971. Burroughs ha sido el inspirador de una parte importante de la música industrial, el sample, y su obra influyó en bandas tales como 'Nine Inch Nails', 'Orgy', 'Filter' o 'Foetus'. 'Marilyn Manson' es frecuentemente citado como grupo afín al sonido industrial para desdicha de los verdaderos iniciados.

Tras su paso por 'Throbbing Gristle', fundó otro nuevo grupo, 'Psychic TV', que combinaba música y video. Un proyecto de colaboración que aún le dejó tiempo que dedicarle al movimiento libertario y pro-sexual, con más de diez mil miembros, denominado TOPY (acrónimo de 'The Temple of Psychic Youth') y a fomentar, a mediados de los ochenta, el movimiento rave en la escena británica y estadounidense, de las que se le considera padre. Por aquellos años, las colaboraciones en eventos con William S. Burroughs y Brian Gysin se hicieron estrechas. La que quedará para la Historia será el último disco de 'Industrial Records', "Nothing Here Now but Recordings" (1981) -título extraído de Burroughs-, un excepcional documento en el que aparecen grabaciones con las voces de Burroughs, Balch, Gysin y demás beats reunidos en el mítico Hotel Beat de la calle Git le coeur de París.

En febrero de 1992, mientras Genesis P-Orridge se encontraba en Nepal, la BBC emitió un documental sobre ritos satánicos que ilustró con una performance de 'Psychic TV'. Tres agentes de Scotland Yard registraron sin éxito las oficinas de TOPY en Brighton esperando encontrar alguna evidencia de satanismo o abuso a menores. La policía no obtuvo pruebas pero confiscó alguno de los proyectos en los que estaba trabajando -como por ejemplo material de Burroughs y del cineasta Dereck Jarman con el que colaboraba-. A consecuencia de ello y de la mala prensa adquirida prefirió abandonar el país y establecerse en EEUU.

Desde San Francisco escribió 'The Psychic Bible' (1995) -su actividad como crítico de arte ha sido reconocida con publicaciones en 'Flash Art', 'Studio International' y 'Art &Artist'- y actuó en performances con Timothy Leary, artista multimedia que años atrás (1985) había intervenido en uno de los discos de 'Psychic TV' lanzando a la fama el término "acid house" ("turn on, tune in to the acid house", decía la canción).

En la actualidad continúa su carrera musical en 'Thee Magesty' y está envuelto en un nuevo proyecto, 'The Process and Transmedia Foundation', un grupo que conecta a personas interesadas en formar parte de rituales ejecutados de manera simultánea en cualquier punto del globo. Denominado abreviadamente TOPI (no confundir con el antiguo TOPY, del que se ha desligado), emplea las innovadoras posibilidades del ciberespacio para crear una avanzada comunidad on line. Su idea es generar un grupo de conciencia, un cerebro social, una nueva deidad; porque Genesis P-Orridge está convencido de que la psicosfera generada por internet derivará inevitablemente en una inteligencia artificial, en un dios, si existe gente suficiente que crea en ella.

De vuelta al ruedo artístico -que nunca abandonó del todo- la reciente "Candy Factory", ha sido expuesta en 'The Centre of Attention', una galería de reducidas dimensiones en la zona underground de la capital inglesa. Como es costumbre en la mayoría de sus proyectos, Genesis P- Orridge la concibió en colaboración con otro artista (en este caso Eric Heist, director de 'Momenta Art', una conocida galería de Brooklyn). Aunque si algo tiene de significativo es que se trata de la primera vez que una galería londinense que acoje sus obras desde "Prostitution", la exposición con la que alcanzó notoriedad en 1976.

"Candy Factory" hace referencia a la "fábrica" warholiana, un lugar de producción industrial que satisface el consumo indiscriminado de objetos artísticos. La habilidad de Warhol para comerciar con sus propias obras -envidiada por tantos artistas- es tomada como punto de partida para hablar de la adicción que produce el consumo. La muestra recoge pinturas aparentemente abstractas, esculturas y polaroids cuyos motivos, veladamente eróticos, han sido reproducidos en tazas y veraniegas camisetas. Expuestas del mismo modo en que aparecen en las tiendas de los museos, la intención es semejante en ambos casos: aplacar los impulsos consumistas de los visitantes de las colecciones. Lo que se pretende es establecer el paralelismo (claro en el caso de la publicidad al emplear imágenes del deseo) entre la adicción causada por el consumo (implícitamente insaciable) y el apetito sexual. Junto a las comerciales tazas y camisetas, encontramos la edición limitada del CD, "Audio Enviroment for the Candy Factory", en los que hallamos samples grabados por 'Thee Majesty' y Miss Jackie (de 'NNWO') que, ni que decir tiene, se escuchan de fondo mientras contemplamos las obras.

La muestra reflexiona también sobre la idea de la orgía como última forma de interacción social. Eric Heist ya había trabajado explorando, en anteriores muestras, la defensa de lo individual frente a la masa indiferenciada (pieza 'Gigants', 1999). La orgía (perfecto ejemplo de la tensión entre el individuo y el colectivo) produce un irrefrenable pánico en el escenario del deseo. Un temor causado por el sentimiento de hallarse perdido entre la multitud, siendo al mismo tiempo partícipe y espectador, sujeto y elemento informe de este juego amatorio.

En apariencia, Genesis P-Orridge ha apaciguado su fervor trasgresor del pasado, aunque mantiene el interés por los rituales que cuestionan tabúes basados en los prejuicios morales hacia la absoluta libertad sexual. En definitiva, sigue siendo el de siempre aunque haga menos ruido.

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