el arte resiste, apenas, como sufijo
nilo casares
sobre mobile.trilogy,de intim@, premio el mundo de net.art

Ni soy hegeliano ni me adhiero a los prefijos póstumos ni me une nada a Danto, así que las autopsias que se practican por cada forense del arte, no sé por qué pero es siempre desde el arte, que se eleva el acta de defunción, parece 'o medúlio' (el suicidio de la raza): todas estas certificaciones, decía, me dejan frío; sin embargo, estos últimos días noto algo que me tiene desconcertado.

Todo empezó con el premio que, durante ARCO, el diario El Mundo dió a la mejor composición de net.art, mobile.trilogy, allí fui, para ver qué novedades nos traía este premio, llego y lo que encuentro es una sinfonía de mobile.art (mobile.trilogy, titula el autor -intim@-).

Vale, vamos a verlo, lo veo y me recuerda una composición de spam.art domeñada y suavizada para resultar tolerable; con el spam.art me ocurre que, como siempre he sido ruidista, lo asumo como parte de mi propia biología, pero cuando endulzas el ruido se dispara la posibilidad de reflexión, la melodía, por mínima que sea, siempre me da pie a pensar y, en ese momento, justo en ese instante en que la melodía me da un respiro, relaciono esta secuencia de gsm.art|GPS.art|wap.art (del segundo no he podido tener conocimiento porque no enlazaba con nada), respiro y asocio la secuencia de mobile.art con un aviso que, días después, recibí de genomic.art ¿qué? (¿será como los grafiteros que se meten en lo más íntimo de los microprocesadores a dejar su huella?), más tarde, creo que al día siguiente, me llega otro que apunta a un sitio de electromagnetic.art: oh, qué bien.

De golpe me traslado a la segunda mitad del siglo 20, cuando arte era sustantivo yuxtapuesto, como pidiendo disculpas, detrás de un guión, por toda la norteamérica anglosajona, y se sucedían el pop-art, op-art, minimal-art, conceptual-art, tras un guión y perdona, hasta que a esa yuxtaposición se le añade un prefijo póstumo y el sustantivo desaparece para dar al adjetivo un rango que no consigue alcanzar. Hoy, imagino que por la extensión del uso de los pecés, tan tontos que exigen un sufijo de advertencia para saber con qué tipo de archivo se las van a componer, hoy, será por eso, el arte resiste, apenas, como sufijo.

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