Zona F: el momento del "feminismo expandido"
Ana Martínez-Collado
Espai D'art Contemporani de Castelló
Febrero - Marzo 2000

Continuando con la línea desarrollada por el EACC, esta nueva exposición, Zona F, explora uno de los lugares más vitales de la producción artística contemporánea en los últimos años. Las comisarias Helena Cabello y Ana Carceller se proponen en este proyecto mostrar la influencia que en el mundo de las artes visuales han tenido los distintos modos de pensamiento feminista y los debates que han surgido en torno a éstos.

Enfrentarse con el entramado que la reflexión feminista ha dejado en las prácticas artísticas y críticas en estas últimas tres décadas es una ardua y compleja tarea que sorprendería por su vitalidad y riqueza. Desde hace sólo algunas décadas el trabajo teórico-crítico y práctico-creativo realizado por mujeres ha ido alcanzando un reconocimiento y una presencia en el mundo del arte hasta entonces desconocido. Desde los debates surgidos en la década de los setenta, y fundamentalmente durante los años 80, las obras de artistas mujeres han estado presentes en todas las investigaciones por las que se ha ido encaminando el arte contemporáneo. Y han participado en la revolución de los lenguajes artísticos más tradicionales - especialmente aquellas que han abierto nuevos caminos de investigación y de búsqueda personal en los años 90.

Ante el posible e infinito despliegue de opciones críticas, Helena Cabello y Ana Carceller han optado por una inteligente estrategia: ofrecernos desde su punto de vista lo que constituye el lugar mismo de la contaminación. Un paisaje imaginario -una zona abierta- sin limitaciones geográficas, formales o de género, en el que la experiencia y la posibilidad de lo que es y puede ser, surge de la colisión de los horizontes mirados por las/los artistas invitadas a participar. Eija-Liisa Ahtila, Nicole Eisenman, Alicia Framis, Jim Hodges, Jac Leirner, Sarah Lucas, Yasumasa Morimura, Marina Nuñez y Jane & Louise Wilson son las artistas actuales propuestas para construir este imaginario.

Podemos así asistir a las siguientes experiencias: a la narración cinematográfica de la fragilidad de las relaciones humanas, básicamente las relaciones familiares y las relaciones heterosexuales, de Eija-Liisa Ahtila; a las pinturas salvajes y desprejuiciadas de Nicole Eisenman que se apropia de los significantes sexuales más misóginos para ejercerlos como suyos desde la libertad de su sexo y su deseo; a las imágenes fotográficas de Alicia Framis huellas/testimonio de sus performances experimentadas en el tránsito de lo privado a lo público; las sutiles telas de araña de Jim Hodges tejidas "como siempre" en el supuestamente "relegado" universo femenino, en el tiempo de la memoria y la narración de la dolorosa experiencia vivida, que parece sin embargo, siempre renacer de nuevo; al objeto minimalista recolectado, manipulado, testimonio del itinerario que inscribe lo personal y el arte en lo social de Jac Leirner; a los obscenos y vulgares objetos-esculturas que ironizan y pervierten el sentido de la asociación machista de Sarah Lucas; a las fotografías apropiacionistas del género (en este caso el supuestamente femenino) cuyos personajes se instalan en la mascarada de Yasumasa Morimura; a las imágenes cyborgs, sujetos en construcción de una identidad indeterminada de Marina Nuñez; a las inquietantes proyecciones donde las protagonistas se ven envueltas en historias inconclusas de fantasía, poder y deseo de las hermanas Wilson.

En todos ellas/ellos una apuesta en la investigación hacia los nuevos lenguajes -vídeo, pintura, foto, performance, escultura-; y además en todos ellas/ellos una puesta en cuestión de temas y experiencias enfocados desde otro lugar del deseo -relaciones amorosas, sexo, soledad, SIDA, mascarada, la ficcionalidad del sujeto cyborg, la violencia hacia y de las mujeres.

Treinta años de debates han generado a pesar de las resistencias y de las siempre limitadas ortodoxias una zona de reflexión expandida. Preguntas -como ¿qué es una mujer? o ¿cuál es la política correcta respecto al feminismo o a cuál feminismo?, formuladas en un marco conceptual menos poroso-, se han abierto hacia un territorio más amplio en el que lo que se debate son cuestiones como la subjetividad, el género o la sexualidad del "postsujeto" contemporáneo. En este nuevo territorio sin fronteras y sin límites la aventura está ahora en definir/interpretar las herramientas para diagnosticar este nuevo milenio recién estrenado. Los sujetos, como proponen Carceller y Cabello, serán imprevistos.

Todas las/los artistas seleccionadas hacen gala de esta lucha por expresar con mayor libertad sus propias inquietudes y deseos. Sobre las polémicas de esta última década feminismo/postfeminismo, la pornografía, la reivindicación de una identidad fija o la aceptación de una identidad múltiple y ficciónal, la sexualidad, el SIDA, lo transgenérico, la influencia del cyberfeminismo, las artistas contemporáneas ejercen con mayor o menor ironía o con una mayor o menor capacidad de superar los prejuicios, una práctica artística absolutamente comprometida a liberarse de los roles establecidos -incluso de aquellos que forman parte de su tradición. Y de esta forma esta infiltración libre y heterodoxa es quizás la subversión más radical a la que nos enfrentamos.

 

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