Walk around arco (today)

Elmer Ferrara

Arco2000 IFEMA
10 al 15 Febrero 2000.

Otros artículos sobre ARCO2000:
* Arco2000: balance al cierre
* Un tiempo (unas pocas líneas sobre Facing Forward)
* Sorpresas y no sorpresas en un rápido recorrido español

Dislocadas imágenes de construcción femenina. Tres divertidas: la mujer como artificio cosmético (autorretratos de Micha Klein) una tecnodisolución de la ciberfemme (Kiki Seror) en obscenos bloques de texto digitalizado (enormemente promisorio en cuanto a las relaciones texto-afectivas, cuando menos) y un retrato frontal, demasiado frontal, de La_mujer "tel_quelle" por Thomas Ruff.
Que su pulso vibre y el encuadre aparezca movido -en la cámara del fotógrafo frío por excelencia, a quien jamás se le había escapado ni el menor poro ni la máxima nitidez de enfoque- resulta quizás ilustrador de aquella conocida tesis freudiana según la cual la visión de los genitales femeninos sería la insostenible por excelencia (tesis que aquí, contra Courbet, encuentra cierta base empírica).
Una segunda parada en el project room de El Búlgaro, un artista del tiempo de El Greco pero con una deformación de la vista contraria (si es que no complementaria) a la de su coetáneo. Dentro del juego inteligente al que Nedko Solakov nos tiene acostumbrados, ironizando siempre sobre la consistencia de las autorías y las presencias ficcionales de los agentes implicados en el proceso de construcción social de la obra de arte, esta invención de un artista clásico con distorsiones paranoides de la mirada resulta un brillante e irónico juego en el que al espectador se le plantea un juego de adivinanzas ¿quién es quién? ¿Fue el Búlgaro, probablemente, un desdoblamiento patológico (redobladamente patológico) del propio Greco? ...
Dos paradas más -esta vez en localizaciones del cada vez más gastado género de las instalaciones: una que hace evidentes concesiones al espectáculo, si bien con un tono inatacablemente ligero, la de Franklin Cassaro -cuya mayor virtud es justamente la falta casi absoluta de pesadez.
También el devenir aéreo -duchampianamente infraleve- pero esta vez de las ideas, de las palabras y las intervenciones sesudas de los teóricos, parece el tema sobre el que ironiza la instalación de Gabriel Kuri.

Por último, una parada epilogal en zona de silencio. Unas hermosas series de pinturas blancas (de Peter Wegner) que despliegan un elegante postminimalismo muy tipo Agnes Martin -incluso más que Ryman. Connotadas irónicamente, eso sí, con indicaciones referentes al registro de pantones utilizados y las referencias técnicas, resultan un buen lugar para detener este breve paseo -un paseo que tanto acepta los sobresaltos y las salidas de tono como aprecia, realmente, estas pausas de silencio. En ella, pues, elegimos detenernos. Por hoy, al menos (domingo, 13 de febrero de 2000).

 

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