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Comenta Mario Canal en la puntilla de su artículo en arts.zin a propósito de esta instalación: "por fin lo han conseguido: la juventud a los museos." (http://www.artszin.net/alaez.html) No quisiera desfigurar o malinterpretar la intención de ese breve comentario, pero sí me gustaría ir más allá de la ironía que, en tanto que puntilla, conlleva. Creo que el tema en cuestión da para mucho más que una puntilla, dado que estas normalmente tienen la función retórica de zanjar una discusión a modo de "frase lapidaria", y en cambio en este caso no hace otra cosa que abrir la puerta a un jugoso debate que no se refleja en el resto del artículo. De entrada cabría considerar que la gran mayoría de esa juventud que acude al Centro Reina Sofía para visitar "Dance & Disco" posiblemente no vuelva jamás a ese espacio, ...a no ser que les pongan otro rincón parecido donde se puedan desempeñar actividades similares: magreos y otras delicias de la carne, oir música o tomarse unos cubatas a gusto con los colegas. Vale decir, de otro lado, que para eso no es necesario ir al museo, ...aunque tampoco estaría mal que bajo ese mismo procedimiento se pudiera "museizar la disco", en vez de "disquificar el museo", como es lo que parece suceder en este caso. De otro lado cabría considerar también que tampoco es que la juventud no se meta en los museos, ...aunque si es absolutamente cierto que ese sector, más o menos amplio, de la juventud que se caracteriza por frecuentar las Discos los viernes, sábados y domingos no lo hace. Eso es verdad, pero también hay mucha gente joven que no "invierte" su tiempo y su dinero en las discos. Ni tan solo de forma ocasional. La propuesta de Ana Laura Aláez tiene la virtud de destilar en el museo todo lo que de experiencia estética pueda haber en las rutinas que ese amplio sector de la juventud protagoniza cada fin de semana en su Disco preferida. Lo que desconozco totalmente es si detrás de la iniciativa de albergar "Dance & Disco" en tan noble espacio com es el Centro Reina Sofía, hay o no hay una pretensión de "conseguir que la juventud se acerque al museo". Pero en caso de ser así, me parece que a quien pudiera haber tenido la brillante idea le rebosa la ingenuidad por todas partes. En el mejor de los casos -y sólo en el mejor de los casos- esa juventud que se va a la Disco los fines de semana está buscando un estado mental que sólo allí puede encontrar: decenas o cientos de almas vibrando a un solo ritmo y al volumen más alto que permite nuestro cerebro antes de entrar en el umbral de la histeria, ...entregadas a una nulidad total del individuo durante un par de horas de sana catarsis. Que la mayoría de esa juventud sea consciente de que eso es lo que busca o experimenta cuando va a la Disco, tengo mis dudas. Pero aun estoy menos convencido de que el museo actual sea capaz de asumir con cierta normalidad el reto de transportar al visitante a esos estados mentales tan especiales, ...o a otros de naturaleza similar. Personalmente me quedo con la opción de "museizar la Disco", porque lo de "disquificar el museo" incluso suena fatal. Aunque si a alguien se le ocurre una definición menos burda igual consigue hacerme cambiar de idea. Si esto fuera Holanda incluso podríamos "pillar" un poco de "farlopa" en la boutique del Centro Reina Sofía antes de entrar a visitar la instalación de Ana Laura Aláez ...¿no? |
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