Tracey Moffat, "Invocaciones" o el deseo de pasar al "otro lado".
Ana Martínez-Collado
Galería Helga de Alvear
Mayo - Junio 2000

Vituperado, adorado o negado -deseado o odiado-, hay "otro lado" que parece acompañar al hombre desde el principio de los tiempos. A lo largo de nuestra historia este espacio misterioso ha adoptado distintas formas y representaciones. Y la plegaria, la invocación, el ritual -drogas, magia, sexo, fe, y arte-, son algunos de los muchos medios experimentados para atravesar el espejo. Como en Alicia en el país de las maravillas, la galleta o el sueño, para por fin oír a los conejos que hablan.

Tracey Moffat, en la exposición que presenta en la Galería Helga de Alvear, una serie de 13 foto-serigrafías impresas con tintas ultravioleta, declara querer atrapar en sus imágenes este "otro mundo". "Invocaciones" es una invitación a recordar ese mundo de los sueños, a dar un salto a los "paisajes de la imaginación".

Influenciada por el cine como ella misma reconoce, cada una de sus imágenes atrapan una secuencia que resume toda una historia. Las imágenes son "foto-dramas" -narraciones contenidas-, y a diferencia de sus trabajos anteriores no existe entre ellas un hilo narrativo.

El objetivo es posibilitar un "estado de suspensión". Como si fueran películas de Hitchcock la intensidad se desplaza a un lugar de inquietud y de espera. Algo va suceder, fuerzas inevitables están próximas a desencadenar un clímax. El tiempo detenido que genera el miedo, el acoso, el deseo, el sexo, … es la experiencia que se nos ofrece.

La memoria infantil de la fantasía también está en primer plano, como metáfora de la confusión entre la realidad y el juego. Tracey Moffat parece querer derribar la barrera que el mundo de los adultos interpone entre la fantasía y lo real como un ejercicio subversivo que desbarata cualquier pretensión de objetividad, de dogmatismo, de tiranía de lo real, para mostrar que la toda realidad es ficción.

El procedimiento clave que se esconde detrás es la pintura. La pintura es en nuestra tradición contemporánea el espacio privilegiado de la imaginación. Sobre este espacio "simbólicamente pictórico" la determinación tecnológica por elección y por determinación épocal, culmina en las imágenes de Tracey Moffat en un efecto que nos conduce hacia el "oscuro mundo subterráneo". Así, pasamos de la fantasía diurna al inconsciente. Y, al tiempo, vivimos, aunque sólo sea unos instantes, en este mundo "otro". Todo sueño de Alicia llega a su final. Pero seguramente nunca más seremos los mismos.

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