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| Esta
es la primera exposición (en el sentido clásico
de la palabra) del colectivo Libres Para Siempre desde hace
dos años, puesto que en los últimos tiempos se
ha dedicado con prioridad al arte electrónico. Su trabajo
más reciente en ARCO 2000 ha servido para dar a conocer
el nuevo servidor de Net Art del MEIAC (Museo Extremeño
e IberoAmericano de Arte Contemporáneo). Además,
algunas de sus piezas digitales han sido adaptadas para la Red
y pueden visitarse tecleando www.libresparasiempre.com
La exposición reúne pinturas sobre distintos soportes, fotomontajes, collages de lienzo y papel plastificados, cajas de luz que son filmaciones de imágenes tratadas digitalmente, proyecciones de vídeo y diapositivas, un lugar web. A primera vista, llama la atención la variedad de medios puestos en juego para producir las piezas, pero uno sospecha que, para entender la razón de semejante mixtura, habría que conocer, además de la técnica material empleada en las obras, cual es el proceso simbólico que ha conducido a la construcción de las mismas.
En el aspecto material, la cuestión se plantea en términos parecidos a éstos: ¿es adecuado este objeto para ser traducido al medio artístico, que es distinto del de la vida, donde a lo mejor funcionaba como elemento esencial de un sueño, de instrumento para una premonición, de objeto útil? En otras palabras, ¿merece la pena pintarlo, fotografiarlo, escanearlo y hacer de él una animación por ordenador? Por el lado simbólico, la pregunta sería: ¿se puede convertir este objeto cotidiano en un tema, de manera que cumpla los requisitos básicos de sugerir, expresar, comunicar algo perdurable bajo el signo artístico? Por último, en tanto que propuesta comunitaria, el equipo se interrogaría más o menos así: ¿puede este material ser tratado con las técnicas que hemos desarrollado en común? Si la respuesta es afirmativa, el material entra en la rueda del proceso artístico colectivo. Tras este inciso, convendría volver a preguntarse por el material simbólico que emplea Libres Para Siempre en esta exposición. He aquí algunos de los motivos y títulos de las piezas que los tratan: la tecnología digital ("Tetris"), el autorretrato ("Chinos"), los efectos perceptivos ("Chirivitas"), el interior doméstico ("Los hombres pájaro"), un personaje fantástico ("El endodermo"), el lema ("Estoy agusanao") y algunos más. Pero sigue faltándonos la información que nos permita imaginar lo que vamos a ver en la galería, a partir del 14 de marzo. Quizá la clave se encuentre en el tratamiento comunitario de los motivos. Pues bien, el equipo trata el material simbólico con intención evocadora (sugiere más que dice) y actitud afirmativa (sin ironía), mediante medios avanzados y otros casi obsoletos técnicamente, para provocar en el espectador el sentimiento nostálgico. Se trata de una nostalgia positiva y nada melancólica, que supone, más que la aceptación, la apuesta por nuestra sociedad tal y como es ahora mismo. Así la exposición se parece a un James Rosenquist digital que surgiera de un monitor gigante y tiene que ver con un Mike Kelley verdaderamente para niñas feministas. Vendría a decir, citando al escritor canadiense Douglas Coupland a propósito de las obras pop: "Ama la máquina que ha formateado el disquete que eres", no te dejes afligir "con pesadillas paranoicas de obsolescencia desprotegida". Sólo ha sido media década muy ajetreada. |
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