|
||||
Poco a poco el trabajo de Renée Green crece en los intersticios de la historia. Objetos, anécdotas e historias marginales crean recorridos que se adentran en el pasado reciente. De sus proyectos se ha dicho que abren grietas en los bloques de la memoria, que invierten las perspectivas con las que contemplamos el pasado representado por narrativas hegemónicas. Su trabajo no existiría sin la experiencia de la distancia, ya sea temporal, espacial o cultural. El trabajo, tal como lo vemos en la Fundación Antoni Tàpies no está resuelto todavía. La reescenificación de dos proyectos recientes, Partially Buried y Some Chance Operations, acentúa aún más la infinalización tan característica de su método. Las continuas modificaciones y suplementos alteran la obra que ha podido ser vista en la Secession de Viena on en la galería Pat Hearn de Nueva York. Para la presentación en la Fundación Antoni Tàpies la artista ha insistido en una distribución laberíntica del espacio. La entrada se encuentra flanqueada por el trabajo más nuevo, Wavelinks. Por un lado, imágenes en video de ciudades como Barcelona, Ginebra y Viena. Por el otro, una serie de diapositivas que funcionan como una miniretrospectiva. Libros y catálogos, que abarcan desde The Location of Culture de Homi K. Bhabha hasta textos y entrevistas de Renée Green, completan este prólogo.
Pero la exposición se concentra alrededor de dos proyectos, e incluso diría dos zonas de influencia. Partially Buried in Three Parts and Some Chance Operations no sólo ocupan la mayor parte del espacio de exposición sino que constituyen una interesante pieza doble. La primera fue iniciada en 1996, la segunda en 1999, y tal vez por eso parece menos dilatada. Mientras normal'>Partially Buried multiplica sus versiones, normal'>Some Chance Operations tiende a concentrarse en un video documental de 38 minutos. La lista de los materiales incluídos en Partially Buried in Three Parts incluye fotografías de la artista como una visitante del site original de Robert Smithson (Partially Buried Woodshed, 1970) en la Universidad de Kent, Ohio; reproducciones en blanco y negro del libro de James Michener sobre los violentos sucesos que tuvieron lugar en el campus de la misma universidad el 4 de mayo de 1970; restos materiales de lo que queda del site de Smithson; películas de los 70 pasadas a video; una entrevista con un profesor del departamento de escultura que relata las circunstancias en las que R. Smithson llevó a cabo Partially Buried Woodshed en 1970; Underground, un film de 1976 de Emile de Antonio, Mary Lampson y Haskell Wexler sobre la idea de revolución, junto a una reconstrucción del escenario del mismo film; muebles, cojines y discos que recuerdan la música de esa década. En esta amplia sección, las referencias se mezclan con alusiones a la familia de la artista, Renée Green. Fotografías de Corea tomadas por su padre se funden con alusiones a Theresa Hak Kyung Cha, y otra vez, R. Smithson. Con este recurso la biografía de la artista se entrelaza con figuras públicas del arte reciente. No importa cuán frágiles y sutiles parezcan estas intersecciones siempre revelan el tipo de distancia e historia que Renée Green quiere representar. Es difícil afirmar si lo que ella lleva a cabo es una recuperación, una revisitación o una reconstrucción del pasado. Probablemente, nada de eso. Por el contrario, la opacidad natural de los materiales enseñados requiere, en la mayoría de los casos, una reconciliación táctil. Me pregunto si esos adolescentes acostados sobre grandes cojines de colores y que pasan el tiempo oyendo el Simulated Vinyl Diary son los espectadores privilegiados de Partially Buried in Three Parts. Su desinteresada recepción del trabajo de Renée Green elude la densidad de la presentación. Si no, uno tiene que pasarse horas mirando los monitores para intentar acercarse al foco del trabajo, si es que hay algo que pueda ser considerado el foco. Más bien me parece que el interés está obsesivamente diseminado.
Viniendo de esa especie de puzzle que es Partially Buried, repartido en varios espacios, el visitante se adentra en otra zona marcada por el cambio de color. Esta vez, Some Chance Operations se dedica a recuperar una cineasta italiana, Elvira Notari. Al viajar a Nápoles y preguntar quién se acuerda quién era esta mujer, Renée Green consigue una plétora de información. Sin embargo, una información aparentemente irrelevante para el caso. A pesar de todo, la suma de los fragmentos editados en un video ensayo compensa la ausencia de vestigios reales. Este video, de un modo muy parecido a uno de los trabajos más populares de Chris Marker, Sans Soleil, se apoya en un movimiento de ida y vuelta. De Viena a Nápoles, y de Nueva York de vuelta a Nápoles. Incluso breves tomas de gente sujetada a la barandilla de un barco, mirando al agua, recuerdan segmentos de Sans Soleil. Aunque la operación más destacable de este video es la duplicación de la autora. Clara es el nombre de un personaje femenino que asume un papel errante en el video. Ella actua como si guiase a la artista en su búsqueda a través de la ciudad de Nápoles. Clara es para Renée Green una fuerza que la conduce, mientras que para el espectador es alguien simultáneamente anónima y real. El azar parece ser un recurso para domesticar las preferecias de la propia artista. Así es como Renée Green recurre al uso de la tercera persona para designar sus propios movimientos, elecciones y apariencias. El arte conceptual emerge claramente en estas operaciones. Su simpatía por las prácticas de carácter analítico se puede comprobar en el tratamiento serial que recibe el resto del proyecto Some Chance Operations. La tensión entre un máximo de apertura e indefinición para permitir cuantas más conexiones mejor, y por otro lado, una cierta tendencia a concentrarse en torno a un evento, aparecen persistentemente. En este sentido, es extraño ver cómo Some Chance Operations flirtea con la obsesión purista de las vanguardias. El pequeño teatro en el que se proyecta reproduce lo que se conoce como una trampa de terciopelo dentro de la cual las imágenes proyectadas deberían verse sin ningún tipo de interferencias. Más extraño resulta este artilugio si pensamos que el trabajo de Renée Green depende vitalmente de las interferencias para poder producir significado. El proceso altamente impredecible con el que se produce este tipo de trabajo no está reñido con los encuentros azarosos y las coincidencias. Como por ejemplo, cuando en la versión de video de Some Chances Operations se nos dice que Clara y la artista abandonaron Nápoles justo antes de que la ciudad sufriera una inundación de barro en Mayo de 1998. A través de las noticias descubrieron que habían escapado por muy poco a la desgracia. Pero irónicamente, si volvemos a la entrevista con el profesor del departamento de escultura de la Universidad de Kent, nos enteramos de que R. Smithson llegó con la intención de realizar un desplazamiento de tierra, pero sólo debido a que en enero no era fácil realizarlo acabó enterrando un cobertizo, algo que Smithson siempre había deseado hacer.
|
||||
|
Todos los derechos reservados © artszin
y los autores, 2000, 2001, 2002
|