Pluma, glamour y pose. Entrevista con Rafael Doctor
Remedios Zafra

Entrevista con Rafael Doctor, Crítico y Comisario Espacio Uno MNCARS, director-moderador de la mesa redonda "Glamour y Pose" (Arco 2000, 15 de Febrero).


RZ: El glamour forma parte del imaginario colectivo en torno a la figura del artista. Hablar de glamour tal vez sea un eufemismo para ¿hablar de pluma? Entre ambas, ¿glamour o pluma?

RD: Pluma. Porque es más violenta, porque a la gente le pone más nerviosa, porque realmente hay una doble moral para aceptar comportamientos afeminados, o conductas afeminadas. Y no me refiero al comportamiento gay, sino al comportamiento afeminado de cualquiera. El glamour tiene un toque más elitista que la propia pluma, que es mucho más burda.

RZ: El término 'pluma' en hombres y mujeres se emplea para hacer referencia a comportamientos "invertidos", masculinos en la mujer y femeninos en el hombre, pero cuando tú hablas de pluma haces especial hincapié en la hiperbolización del comportamiento femenino, en una hiper-feminización, tanto del hombre como de la mujer.

RD. La Real Academia no reconoce la acepción de pluma como afeminamiento, pero pluma se ha utilizado cotidianamente para referirse a actitudes femeninas del comportamiento masculino. Sin embargo en relación a la propia mujer el término 'pluma' se adopta dentro del colectivo de lesbianas para referirse a un comportamiento hipermasculino de la mujer. Realmente a mí me interesa mucho más el comportamiento de la pluma cercano a todo lo femenino que el nuevo uso que las lesbianas, sobre todo, dan a esta palabra.

Me parece que la pluma en general está más cercana a su propio origen que es el afeminamiento de las costumbres. Decir que una mujer tiene pluma , no cotidianamente pero sí para mí, supone que esa mujer multiplica sus atributos (sociales) de mujer constantemente. Por ejemplo, en lugar de llevar un cuarto de kilo de maquillaje lleva dos kilos, en lugar de una peluca, tres pelucas, y además, cuatro plataformas… todo en plan excesivo, de recargamiento y multiplicación constante.

RZ: Y este recargamiento en relación al arte no te parece una mascarada de la mascarada, me refiero, un doble simulacro del medio estético, en busca de nuevas estrategias de representación del tema del género?

RD: En arte, desde hace veinte años se asiste a una politización de los temas de los géneros, una politización que tiene el objetivo de plantear una sociedad más abierta, más respetuosa con las actitudes. Y sobre todo es una cuestión política esencial de aceptación de las variantes sexuales de la sociedad, especialmente de una sociedad judeocristiana como la nuestra.

Lo que ocurre con el glamour y la pose, o lo que ocurre con la pluma en el arte contemporáneo es una nueva estrategia adoptada por el propio artista. Se trata de una nueva manera de abordar los temas de género. Lo único que no se hace evidente es el compromiso político, la denuncia, sino que es la propia actitud vital del artista la que se integra y pasa a formar parte de esa obra. Es una nueva actitud de ataque, en el sentido de ampliar la visión del mundo, y sobre todo de incidir directamente en la sociedad.

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