re: Plan B
Ariadna Bello
respuesta al artículo de José Luis Brea

Es bueno que en este páis, y desde ya hace algunos años, el debate crítico sobre museos, exposiciones y museología ( para abarcar el tema de manera general), sea una realidad.

Las nuevas tecologías, y lo que es más, las no siempre, infinitas posibilidades de internet, ofrecen un marco perfecto para plantear y replantear hasta la saciedad, cuestiones fundamentales sobre le medio. Exponer es antetodo un lenjuaje, un modo de comunicación con sus especificidades,posibilidades y limitaciones de las que a menudo, nos olbidamos refelexionar.

No voy a entrar a bocajarro sobre el tema. Si he decidido lanzarme a la "replica" es porque el papel del curator, sobre el que tu articulo hace referencia, me plantea un sinfin de cuestiones relacionadas, sobre las que muy pocas veces, le damos vueltas.

Existe demasido "artistilla-curator" y poco entendido en la materia. Demasiado " yo monto mi propia obra de arte" y poca reflexión pervia sobre qué es una exposición y las possibilides del lenguaje. Por el otro lado, también, demasiado "sigo montado lo que ya nadie ve"( porque apenas comunica, apenas interesa, apenas despierta....). Una realidad que por desgracia abunda en nuestro país.

De todas maneras, aunque esta sea uno de los temas que generan más debate, pocas son las veces que nos decidimos a aportar reflexiones entorno al "otro", el que no conoce la cocina de la exposición, ni debe, a quien parece, un buen día, decidimos comunicarle alguna cosa. Una obviedad. ya lo sé... Aunque a veces, me planteo si ésta es tan óbvia realmente.

Qué es una exposición? Un debate sinfin, importantísimo . Quien es su público? Otro, que no puede dejarse de lado, jamás.
Si este aspecto, no consta en el orden del día de todo curator, vamos mal.

Tan mal como hasta hace muy poco, cuando el debate sobre la entidad de los objetos ( reales o virtuales) y los soportes de comunicación, no pasaba del ABC prehistórico y al que a duras penas hemos sabido desterrar.

Y claro está: hasta que nosotros, los que nos dedicamos a esto, no empecemos ha darle comba al tema, difícil nos será transmitir al público-visitante, qué es lo que hacemos y como pueden disfrutar de ello.

Es una pena que en nuestra profesión, tantas dosis de creatividad ( fundamentales porsupuesto) no se acompañen también de una constante reflexión paralela. Entre otras, porque la buena creatividad no tiene límites y sobretodo, despierta.

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