|
Aballí continua con A diari su reflexión
sobre la cotidianidad en el arte. Sus últimos trabajos
han estado marcados por la relación directa de diversos
elementos con su realidad más inmediata; así
hemos podido ver cómo a través de materiales
tan diversos como el polvo, la luz solar, el dinero o los
restos de tejidos reunidos en el filtro de la lavadora, ha
conseguido un elaborado discurso artístico.
Del
trabajo que presenta en la Sala H cabe resaltar la descontextualización
de todos los materiales que utiliza, con el objetivo de ofrecernos una
lectura diferente a la original para la que habían sido creados.
Aballí parte de un objeto tan cotidiano como el periódico
que le permite, a través de su amplia vinculación con el
mundo y de su breve ligazón a la realidad diaria, especular sobre
el arte y su íntima relación con la vida. Un lento trabajo
de recolección le ha permitido disponer de un gran número
de recortes periodísticos que ha organizado en tres grupos: las
cifras, las frases extraídas de anuncios de películas y
las fotografías. Cada uno de estos grupos se puede desdoblar en
diferentes líneas de trabajo y así se alude a personas,
estadísticas, muertes, miedos, anonimato... Todo este material
configura, gracias a un tratamiento formal clásico, un paisaje
tan cotidiano como real. Aunque fragmentada, la realidad sigue vigente
y todo lo que allí se puede ver o leer ha formado parte del mundo
real. De esta manera, el espectador puede elucubrar ante cualquiera de
las obras expuestas en la sala transitando una realidad que, aunque ajena,
puede organizar como propia. Artista y espectador reflexionan conjuntamente
sobre una cotidianidad tan actual como caduca, diluyendo los límites
entre arte y realidad.
|