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Tal
y como se pudo apreciar en la retrospectiva organizada por el Museo Reina
Sofía, las obras de Pipilotti Rist (n. Suiza, 1962) están creadas en el
lenguaje visual difundido por los medios de comunicación de masas. Pero
al contrario que las grandes productoras, ella no tiene como objetivo satisfacer
a la mayoría, ni de acaparar una máxima audiencia. Usa las imágenes que
nos son familiares como una herramienta, con la cual deja vislumbrar los
prejuicios y las nociones preconcebidas de las que están plagadas la televisión
y la publicidad, que, aunque no seamos del todo consientes de ello, determinan
en gran medida nuestra manera de concebir el mundo real.
Su estilo se compara con la estética propagada desde el canal de televisión MTV. De las grabaciones de los años ochenta, en los que adopta el formato vídeo-clip, destacan los montajes con cortes bruscos, alternados con rebobinados y tomas a cámara lenta. En uno de estos clips, encarna al personaje femenino de la canción “Happiness Is a Warm Gun” de los Beatles, que comienza con la frase “She’s not a girl that misses much”. En I’m Not a Girl Who Misses Much (1986) la artista reitera constantemente con voz distorsionada, que ella es aquella chica que no echa mucho en falta, mientras baile frenéticamente ante la cámara, con los pechos al aire. Con el transcurso del tiempo, las obras se han hecho cada vez más sofisticadas. Enriquecimiento personal, unido a los avances tecnológicos, han dado lugar a cortos indudablemente bellos y envolventes. Una cosa no cambia, ella sigue interpretando el papel de protagonista. Se produce un cambio sustancial cuando Pipilotti decide añadir una nueva dimensión a sus creaciones. Deja atrás el formato plano y comienza a crear instalaciones en las cuales integra vídeocreaciones que proyecta directamente sobre muebles de cocina, bañeras y sillones. O simplemente sobre suelos y paredes del museo. Las imágenes admiten el disfrute. Esta “dulzura” aparente ha suscitado críticas. Pipilotti ha confrontado a sus adversarios haciéndoles la pregunta por qué hemos de rehuir del placer. Según ella, el disfrute es mantenido al margen del arte, al ser considerado más propio de la cultura popular. La artista rehusa hacer distinción entre low-art y high-art, sin negar la existencia de valores de calidad.
El verano pasado fue presentada en Holanda Pipilotti Rist 54, una muestra en la cual se pudieron ver una selección de sus obras menos conocidas, a las cuales añadió una nueva creación titulada Expecting, instalada en la antigua capilla que integra el Museo Centraal de Utrecht, donde tuvo lugar la exposición. Transcurrido el acto de inauguración, tuve la oportunidad de hablar con ella. En cuanto entra por la puerta del salón que nos ha cedido el Museo Centraal para hacer la entrevista, entiendo porqué de pequeña sus padres la apodaran Pipi, aludiendo al personaje Pipi Calzaslargas. Es despierta y vivaracha, al igual que el ídolo de la literatura infantil, y no le falta picardía. ¿Estás contenta con la exposición de Utrecht?
Por la tarde las proyecciones se ven muy bien, pero por la mañana, cuando la luz da de lleno, la cosa cambia. Pero bueno... Todavía no me he podido distanciar, estoy demasiado metida dentro. Esta mañana he ido a visitar la sala y me he dado cuenta de que los cables de suministro eléctrico quedan a la vista. ¡Casi me da un ataque al corazón! Esto no podía quedar así. Por eso he llegado tarde a la entrevista, espero que me perdones por ello. Al utilizar dispositivos electrónicos, los cables forman parte de mis instalaciones y siempre me encuentro con la misma querella. La obra de un vídeoartista no está concebida para cables. ¿Porqué has incluido un mapa de España en la instalación del Projectroom 6, incluido en esta muestra? En el suelo de esta misma habitación hay un libro que contiene cosas procedentes de España que he ido reuniendo. No es Alemania, no es Suiza, ni es Italia. No es que guarde una afinidad especial con España, muy bien podría haber representado otro país. Muchas personas viajan a España, que se ha convertido en sinónimo de sueños y vacaciones. Respecto al mapa que he colgado en la pared, me gusta el hecho de que es un objeto de uso escolar y me gusta como tal, que solamente muestre la geografía del lugar, sin estar incluidos los nombres de los pueblos, ni las ciudades. Y sin aeropuertos. ¿La invitación para exponer en el Reina Sofía te llegó de Juan Manuel Bonet? La decisión de invitarme a exponer en el museo fue tomada antes del nombramiento de Juan Manuel Bonet. Todavía estaba José Guirao. En primera instancia, Rafael Doctor Roncero me había invitado para exponer en el Espacio Uno, del que era director en aquel entonces, pero consideré que la sala era demasiado pequeña. Le dije que prefería disponer de mayor espacio. Habló con Guirao y todo se solucionó. ¿Te gustaría que tu obra fuera mostrada en televisión? De hecho todos mis vídeos han sido mostrados en televisión. Hasta el Canal + ha emitido obras mías. Pero ahora que creo instalaciones, ya no tiene sentido emitir los vídeos, por el simple hecho de que ya no funcionan como obras independientes. Están integrados en una instalación tridimensional que no se puede transportar a la pantalla plana. ¿Porqué empezaste a crear instalaciones? Simplemente porque era algo que me interesaba. Y porque se me presentó la ocasión. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad? Trabajas con un equipo bastante grande. ¿De qué manera intervienen en la creación de tus obras? No interfieren en mi obra. Tomo todas las decisiones individualmente, aunque me interesa mucho conocer su opinión. Saben cómo trabajo y confío plenamente en ellos. Les delego tareas. En la primera exposición que hice sólo disponía de la asistencia a mi hermana Tamara, por lo que dependía mucho del personal del museo. Mi obra requiere asistencia técnica. En una institución nunca sé bien si me voy a encontrar con personal adecuado para el montaje. Alguien ha de cerciorarse de que hay suficientes herramientas, de que no falte nada. Cuanto más grande el museo, más importante es poder trabajar de forma autónoma. Trabajar con un equipo, ¿influye sobre la calidad de la obra? Me gusta trabajar con mi propio personal. No hay que detenerse a discutir detalles. Del equipo que ahora me acompaña, sólo cuatro son fijos. Los demás son free-lance. Sólo los contrato cuando hay que montar una exposición. Para Madrid ya tengo el equipo formado. En un estudio hecho por la revista financiera Capital, que se publica en Alemania, apareces como la quinta artista más importante del 2000. ¿Qué te parece? Me parece totalmente salvaje. En estas cosas intervienen tantos factores: la persona encuestada, la situación, si hace frío o hace calor... Mira: es una lista alemana. El 28% de los artistas incluidos en la lista son de origen alemán. Esto demuestra lo subjetivo que son estas listas. No me interpretes mal, me encantan las listas: en qué país se bebe más agua... Pero esto... ¿Qué será de Pipilotti dentro de diez años? Me gustaría seguir recibiendo reconocimiento, pero voy a tomarme un descanso. Ahora estoy muy cansada. He trabajado mucho últimamente. Una vez concluida la muestra en el Reina Sofía tengo pensado descansar un poco y dejar de exponer durante una temporada. A lo mejor dentro de dos años me dedicaré íntegramente a mi familia. Desde mi galería me dicen: "No trabajes tanto. Te quedan por lo menos treinta años por delante"
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